A veces me siento como un Quijote cualquiera. Sin rocín, sin Rocinante, sin meta... Por eso hoy me he propuesto volver a tener tiempo para escribir. ¿Para escribir qué? A veces un cuento, a veces un poema, a veces una tontería, otras una malicia o una simple reflexión. Me viene a la cabeza una frase, sin aparente sentido: "¡Arre Rocinante! Que aquí tampoco era... Y me veo buscando la felicidad y me pregunto... ¿pero eres feliz? Sí, claro. He trabajado mucho mi autonomía emocional para ser feliz a pesar de todo, pero eso no es mi meta, en mi meta no haría falta esa etiqueta de "a pesar de todo". Por todo eso, una sonrisa y a seguir: ¡Arre Rocinante! Sin perder la sonrisa, que la felicidad no nos la robe nadie. Que nadie se asuste, que yo no busco dulcineas que me den calabazas, yo tengo una gran compañera. No más cuerda que yo, que las cuerdas solo atan. ¡Arre Rocinante! Que aquí no era. Volvamos a trotar por verdes praderas.