Últimamente me ha sorprendido ver a un niño y luego a un padre.
Varias mañanas se repite la escena: delante un hombre, detrás un niño. Atrás, bastante atrás.
Algún día he podido ver una mirada, para comprobar que el niño sigue ahí. Es decir, atrás, bastante atrás.
No hay un gesto de complicidad. Nada semblante a la compañía.
Hoy, como otras mañanas un padre y un hijo han ido completamente solos al cole.
Completamente, porque la mayor soledad es estar solo cuando estás con alguien y solo al mismo tiempo.
Comentaris
Publica un comentari a l'entrada