Hoy he tenido la fortuna de correr con los peques de mi equipo de atletismo en el trail de Cabanes. Allá por mitad prueba hemos bordeado un olivar que se quemó no muchos años atrás. Al acercarnos a esa zona he sentido pena, creía que la desolación seguiría ahí, pero ver que no era así me ha llenado el corazón. Ramas nuevas, verdes y brillantes surgían a ras de suelo engullendo la madera quemada. Renace el olivo de sus cenizas si la raíz es fuerte. Amigos, tened raices de olivo, para resurgir cada vez que la quemen. PD: enlazo imagen parecida de lo visto hoy.

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