Fuimos a las manifestaciones del 8M.
Fuimos a la mascletá todos los días que pudimos.
Fuimos al fútbol y si nos lo prohibieron, fuimos a la puerta del estadio.
Fuimos a mítines, a cenas y comilonas.
Fuimos de viaje a Italia, China... y a la vuelta nos partíamos del virus ese.
Además, a la vuelta del viaje llevamos a nuestros hijos e hijas a los centros educativos.
Fuimos a los bares y repartimos besos.
Dijimos que iríamos a la Magdalena a pesar de todo.
Nos rasgamos las vestiduras por defender la Semana Santa.
Fuimos a las carreras populares.
E hicimos vida normal.
Llegaron las primeras restricciones y...
fuimos a nuestra segunda residencia.
Fuimos todos juntos a pasear por la sierra.
Fuimos a comprar en masa, en avalancha.
Volvimos a comprar en masa hasta no tener dinero o espacio para comprar más.
Hicimos triquiñuelas para pasear.
Fuimos a correr, a pedalear, a caminar hasta ser detenidos.
Organizamos fiestas privadas en pleno confinamiento, a veces multitudinarias.
Seguimos trabajando de forma presencial.
Seguimos llamando a jardineros, albañiles y los metimos en nuestra casa.
Seguimos comprando lujos para que nos los traigan a casa.
Y a pesar de todos los fuimos, hicimos, seguimos... la culpa de todo la tienen otros.
Pocas personas piensan... también lo hemos hecho mal.
Poca gente dice... me responsabilizaré.
Y es esa gente que reconoce lo que hizo mal y promete responsabilizarse, la que menos se queja.
¿Se han hecho cosas mal?
Sí.
¿Quién?
Muchas personas.
Efecto mariposa.
Haz bien tu parte, a ver si conseguimos salir cuanto antes.
Fuimos a la mascletá todos los días que pudimos.
Fuimos al fútbol y si nos lo prohibieron, fuimos a la puerta del estadio.
Fuimos a mítines, a cenas y comilonas.
Fuimos de viaje a Italia, China... y a la vuelta nos partíamos del virus ese.
Además, a la vuelta del viaje llevamos a nuestros hijos e hijas a los centros educativos.
Fuimos a los bares y repartimos besos.
Dijimos que iríamos a la Magdalena a pesar de todo.
Nos rasgamos las vestiduras por defender la Semana Santa.
Fuimos a las carreras populares.
E hicimos vida normal.
Llegaron las primeras restricciones y...
fuimos a nuestra segunda residencia.
Fuimos todos juntos a pasear por la sierra.
Fuimos a comprar en masa, en avalancha.
Volvimos a comprar en masa hasta no tener dinero o espacio para comprar más.
Hicimos triquiñuelas para pasear.
Fuimos a correr, a pedalear, a caminar hasta ser detenidos.
Organizamos fiestas privadas en pleno confinamiento, a veces multitudinarias.
Seguimos trabajando de forma presencial.
Seguimos llamando a jardineros, albañiles y los metimos en nuestra casa.
Seguimos comprando lujos para que nos los traigan a casa.
Y a pesar de todos los fuimos, hicimos, seguimos... la culpa de todo la tienen otros.
Pocas personas piensan... también lo hemos hecho mal.
Poca gente dice... me responsabilizaré.
Y es esa gente que reconoce lo que hizo mal y promete responsabilizarse, la que menos se queja.
¿Se han hecho cosas mal?
Sí.
¿Quién?
Muchas personas.
Efecto mariposa.
Haz bien tu parte, a ver si conseguimos salir cuanto antes.
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