Empieza la función, salta el divo o la diva al escenario. Ha venido a hablarnos de valores o de educación y empieza a atacar, ridiculizar... a humillar gente. Luego a veces se disculpan, otras no llegan ni a eso, pero han desatado el circo y viven su función. El auditorio escucha, se levanta y se pone en pie. Les falta pedir las orejas y el rabo. ¿Qué me parece? ¿Se puede hablar de valores sin respeto? ¿Se puede educar sin educación? ¿En qué piensa el auditorio que aplaude? ¿No ven que detrás de eso hay violencia? ¿Nadie ve más allá? ¿Ni estando rodeado de docentes? A veces me gustaría ser yo el ponente. Igual sé menos, pero daría mejor ejemplo, al menos de saber estar.