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Entrades

Fuimos, hicimos, seguimos... y así estamos

Fuimos a las manifestaciones del 8M. Fuimos a la mascletá todos los días que pudimos. Fuimos al fútbol y si nos lo prohibieron, fuimos a la puerta del estadio. Fuimos a mítines, a cenas y comilonas. Fuimos de viaje a Italia, China... y a la vuelta nos partíamos del virus ese. Además, a la vuelta del viaje llevamos a nuestros hijos e hijas a los centros educativos. Fuimos a los bares y repartimos besos. Dijimos que iríamos a la Magdalena a pesar de todo. Nos rasgamos las vestiduras por defender la Semana Santa. Fuimos a las carreras populares. E hicimos vida normal. Llegaron las primeras restricciones y... fuimos a nuestra segunda residencia. Fuimos todos juntos a pasear por la sierra. Fuimos a comprar en masa, en avalancha. Volvimos a comprar en masa hasta no tener dinero o espacio para comprar más. Hicimos triquiñuelas para pasear. Fuimos a correr, a pedalear, a caminar hasta ser detenidos. Organizamos fiestas privadas en pleno confinamiento, a veces multitudinarias...

Rambo y las fuerzas de seguridad del estado

Soy nieto de unos abuelos/as que vivieron en tiempos de guerra y posguerra. De pequeño veía las películas de Rambo. Cuando me portaba mal me decía que la Guardia Civil me vería y que entonces me enteraría de lo que era bueno. Estudié grandes guerras, como la Guerra Mundial. Mi país fue a la Guerra de Irak, todavía no sé a qué. ¿Qué imagen tenía de las fuerzas de seguridad del estado? Luego crecí. Luego me encontré tirado en la carretera y la Guardia Civil me ayudó. Luego tuve un problema y los policías me ayudaron. Luego llegó la UME y me secó las lágrimas apagando fuegos, ayudando en catástrofes como terremotos, etc. Eso no me ha hecho más patriota, no acabo de entender de nacionalismo, pero sí, estoy orgulloso de las personas y de sus actos. No creo que nuestro presidente insultara nuestras fuerzas de seguridad. De hecho, creo que las quería poner en valor de cara a las personas que las siguen viendo como al enemigo, por los que siguen viendo Rambo y huyendo de la Guard...

Valientes y Coronavirus

No, los valientes no se saltan la cuarentena. No, los valientes no se van al pueblo a pasar el finde. No, los valientes no salen a entrenar. No, los valientes no se ponen en peligro. No, porque los valientes tienen miedo y son responsables. Hay que ser valiente. Lo que sobra son los gilipollas e inconscientes que van por ahí sin miedo. El problema es que si no paran morirán y/o matarán al resto. Hoy los valientes nos quedamos en casa. #yomequedoencasa

Llueve... en un día para aprender.

Llueve con calma, las gotas caen en la tierra, en la vegetación y en las rocas. Llueve y alimenta a las plantas que dan cobijo a los animales de nuestro entorno. La quietud y la calma nos ayuda a escuchar el goteo incesante de la lluvia. El mundo no se para, el mundo sigue. El mundo es mucho más que nosotros. No somos tan importantes como especie. De hecho, somos tan insignificantes que nos para un virus microscópico. ¿Aprenderemos algo nuevo de todo esto? ¿A ser más sencillos? ¿A correr menos para llegar a todo? ¿A valorar un rayo de sol? ¿A sentir las gotas de agua en nuestra piel? Algo deberíamos aprender de todo esto... ¿Qué estás aprendiendo tú?

El mundo desde casa 1

Me gestionaré mi rabia por la incompetencia de algunos y la tontería de muchos. Disfrutaré de mi casa y me dedicaré a escribir. Haré todo el trabajo que me manden, de momento en la escuela, pues me hacen ir y reunirme con todo el claustro, pero no saldré a correr solo, que no se puede. Seguiré sin entender nada, me lo gestionaré, cerraré los ojos y me relajaré. Haré deporte, recogeré todos los rayos de sol que pueda y me preguntaré ¿por qué nos confinan sin dejarnos salir a la calle? Callaremos, pero los médicos nunca han recomendado quedarse en casa y en teoría, sin contacto no hay contagio, con distancia es suficiente. Luego haremos la melé en el super... Sigo sin entender nada. Buena lluvia nos deje el cielo mañana y que no le pase nada a mis seres queridos. No pido más. PD: mañana no me quedo en casa, que no me dejan.

Todos somos imprescindibles pero...

Nos han dicho muchas veces que nadie es imprescindible y es verdad. Pero no, eso no te resta valor.  Todos somos imprescindibles, pero algunos son insustituibles y si no están, se nota. Se podrá poner un parche, pero nunca llenar el vacío que dejan. No, nunca serás imprescindible, pero irremplazable ya lo eres.

Como la cerradura misma, como la vida misma...

Se rompió una cerradura de tanto usarla. Se rompió una cerradura siempre cerrada. Por exceso y por defecto todo se rompe, hasta lo intangible y etéreo. Lo que no se cuida se quiebra y lo que se olvida se pierde... Como el camino que no se pisa y se desvanece en el verde. Nunca podremos volver a aquel entonces... Pero siempre quedan caminos, que nos llevan hacia delante.