En mí hogar no hay ansiedad. Por lo tanto, conseguir que la clase sea un hogar es básico. En mí clase se saluda al entrar y hay abrazos. En mí clase no se permite la burla y todos nos equivocamos. Yo el primero. Me río de los errores y hablo de su corrección. En mí clase se analizan los errores. No hay vergüenza. No es algo a ocultar. Aprendamos de ellos. En mí clase hay asambleas, hay tiempo de hablar y de compartir. También hay un rincón para escribir sueños y metas. En mí clase hay música de fondo, a veces. En clase no hay prisa. En mí clase hay juego y trabajo cooperativo. No obstante, en mí clase la disciplina es muy fuerte y se trabaja mucho. Soy muy exigente, pero intentamos sonreír mucho. Por todo ello, mí clase es nuestra clase, la ansiedad es baja y hay una autoestima moderada. No le regalamos el oído a nadie, pero no dejamos que nadie se hunda. Estoy orgulloso de todos/...